Declaración académica sobre la ética de las relaciones libres y fieles entre personas del mismo sexo
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Prefacio
En estos tiempos de desafío histórico, la Declaración académica sobre la ética de las relaciones libres y fieles entre personas del mismo sexo ofrece un poderoso manifiesto intelectual y espiritual a favor tanto de las personas no heterosexuales como de la comunidad de la Iglesia Católica Romana. Permítanme reflexionar sobre estos cuatro elementos: tiempo, mensaje, personas y la Iglesia Católica Romana.
El tiempo del desafío histórico
Cuando en 1543 Nicolás Copérnico publicó De revolutionibus orbium coelestium, formulando la teoría heliocéntrica, destronó a la Tierra y al hombre de su posición en el centro del universo e inició una crisis radical de toda la cosmología bíblica. La doctrina de la Iglesia católica parecía estar en peligro irreversible y se necesitaron más de dos siglos para que el libro de Copérnico fuera eliminado del Índice de libros prohibidos. El proceso de aceptación eclesial de ese descubrimiento y la consiguiente actualización del entendimiento bíblico fue largo, y costó la libertad de Galileo Galilei y el sufrimiento de muchos. Estos hechos fueron finalmente reconocidos por el propio papado, cuando en el siglo XX pidió perdón “por el uso de la violencia que [algunos de nuestros hermanos] hicieron al servicio de la verdad”.[1]
Cuando más tarde, en 1859, Charles Darwin publicó El origen de las especies, descubriendo los fundamentos de la teoría de la evolución, comenzó la segunda gran revolución del pensamiento y el consiguiente desafío para la Iglesia católica. Mientras que con Copérnico cayó la imagen antigua del mundo basada en la interpretación bíblica, con Darwin comenzó el declive de la comprensión tradicional de la historia del mundo, lo que puso en peligro las certezas de la cronología bíblica. Las grandes constantes de la imagen bíblica, del principio y del final, parecían deslizarse hacia la indeterminación. El hombre apareció como un ser en constante transformación. Toda la comprensión de la realidad cambió, exigiendo que el ser dé espacio al devenir. Había que resolver el problema de la convivencia de la creación bíblica con el desarrollo evolutivo, lo que es posible, contrariamente a las primeras impresiones de las autoridades eclesiales. El enfrentamiento eclesial con las ciencias de la evolución también fue tortuoso, y sólo a finales del siglo XX se reconoció que la teoría de la evolución es más que una hipótesis científica,[2] y que por tanto una fe religiosa que no quiere abandonar su alianza con la razón humana no puede evitar integrar sus descubrimientos.
La revolución copernicana nos obligó a cambiar la comprensión del hombre en el espacio; el darwinista requería una nueva comprensión del hombre en la historia y el tiempo. Ambas revoluciones exigieron una revisión de las interpretaciones bíblicas y formulaciones teológicas que hasta ese momento habían dado certeza a la mentalidad de los creyentes. Cualquier intento de verificarlas objetivamente despertaba en las autoridades eclesiales el temor de traicionar la verdad revelada. La dificultad parecía insuperable, alimentando las sospechas y negativas de los descubrimientos científicos, durante demasiado tiempo desacreditados como “modas pasajeras”, “ideologías irreconciliables con la fe” o como “hipótesis sin certezas”. El miedo fue capaz de paralizar durante años el inicio de un diálogo serio con el conocimiento humano actualizado.
En el siglo XX, la investigación científica condujo a una tercera revolución histórica, que ya no concierne al espacio del universo, ni a la historia del hombre, sino a su dimensión más íntima: su sexualidad. El punto de inflexión pasa ahora por la comprensión de la persona en sí misma, la construcción de su identidad y su dignidad como ser sexual marcado por la diferencia de las orientaciones sexuales. Afrontar este nuevo desafío es probablemente incluso más difícil que las dos revoluciones anteriores, porque interpela lo más intrínseco del ser humano: su ser en “sí mismo” y “con los demás”. Nuevamente las certezas seculares y las constantes, hasta ahora indiscutibles, de la comprensión de la realidad tiemblan ante el desafío que plantean tales descubrimientos, refugiándose la mayoría de las veces detrás del muro de la imposibilidad por parte de la mens creyente de aceptar los desarrollos del conocimiento humano.
En el pasado, la cosmología y la historiografía bíblica estaban en crisis, ahora la antropología bíblica parece estar amenazada. Una vez más, el mensaje bíblico parece a primera vista contradecir los descubrimientos de la razón. La Biblia parece oponerse al hecho de que la sexualidad en su naturaleza no se reduce solo a la heterosexualidad, sino que se diversifica en las orientaciones sexuales, entre las cuales existe la homosexualidad. Como en el caso de los descubrimientos del sistema heliocéntrico y de la evolución de las especies, también con respecto a la comprensión actual de la sexualidad humana, la contradicción insuperable con el mensaje bíblico es solo aparente. De hecho, la Palabra de Dios está abierta y preparada para acoger los dones de la razón humana sobre la sexualidad y la orientación homosexual en particular. La Iglesia católica, por tanto, está llamada de nuevo a tomar conciencia de esta apertura de la Palabra revelada que no teme la inteligibilidad y la racionalidad del conocimiento humano. Ante la intelligentia fidei se encuentra el desafío de la tercera revolución histórica.
El mensaje de una esperanza segura en hora de certezas vacilantes
La Declaración académica sobre la ética de las relaciones libres y fieles entre personas del mismo sexo preparada bajo los auspicios del Instituto Wijngaards para la Investigación Católica recoge proféticamente la necesidad de esta hora de la historia cristiana. La investigación concluye que “no hay motivos, ni científicos ni bíblicos, que sustenten el magisterio papal actual de que todos y cada uno de los actos sexuales tienen un significado y una finalidad procreativa, y que, en consecuencia, los actos entre personas del mismo sexo son «intrínsecamente desordenados» porque carecen de significado y finalidad procreativa” (§1.5). Por lo tanto, se recomienda urgentemente que “las autoridades competentes de la Iglesia católica abran un proceso de consulta para conocer la opinión de teólogos cristianos y expertos en otras disciplinas pertinentes sobre la ética de las relaciones entre personas del mismo sexo” (§2.1). En un proceso de estudio eclesial tan transparente, las autoridades científicas consultadas deben representar los puntos de vista de la mayoría de las comunidades académicas relevantes. A la responsabilidad de las autoridades eclesiales competentes les corresponde el deber de un nuevo pronunciamiento que revise la posición doctrinal y moral vigente a la luz de los conocimientos científicos y bíblicos actuales. La presente investigación puede considerarse el primer paso en este proceso de maduración.
Incluso en el caso de que la autoridad magisterial de la Iglesia no tenga plena certeza sobre el conocimiento humano y bíblico sobre la homosexualidad, al menos no puede negar la existencia de dudas fundadas y serias perplejidades sobre la validez de la sistematización actual del conocimiento eclesial sobre la sexualidad. La tarea de afrontar las objeciones justificadas de las ciencias y de los estudios bíblicos en un área tan vital como la sexualidad no puede dejarse por parte de la comunidad de creyentes para las próximas generaciones. Por tanto, entendemos la urgencia de una confrontación seria y objetiva de la Iglesia con la inteligibilidad de la orientación sexual. La capacidad homosexual, como la heterosexual, no es una “tendencia”, el resultado de la elección del individuo, de algún defecto o factor más allá de lo natural. En cambio, es la capacidad natural de cada persona para una profunda atracción emocional, afectiva y sexual hacia individuos de diferente sexo o del mismo sexo y para las relaciones íntimas y sexuales con ellos. Hoy no existen dudas de que la orientación sexual es mucho más que una hipótesis científica y debe ser considerada con la debida seriedad racional también mediante la reflexión teológica.
Se puede percibir que la necesidad de una deseada revisión por parte de la Iglesia es también intrínseca a la propia posición eclesial oficial. Hoy en día es cada vez más frecuente admitir que se superan las certezas pasadas, y ello puede ilustrarse con el siguiente ejemplo. Si bien el reciente documento sobre antropología bíblica de la Pontificia Comisión Bíblica reconoce definitivamente que el pasaje bíblico de Génesis 19,1-29 no tiene nada que ver con la homosexualidad,[3] el Catecismo de la Iglesia Católica, que es vinculante para todos los católicos, usa ese pasaje como el primer argumento bíblico para condenar la homosexualidad como una depravación grave.[4] Es sólo una de las inconsistencias dogmáticas que ahora requieren un replanteamiento total de la condena, como lo desea la Declaración académica, y que no se puede conformar con mantener intacta la lógica de la condena con una simple anulación del principal locus responsable durante los siglos de la antigua interpretación de la homosexualidad en el mundo bíblico y post-bíblico.
La Declaración académica sobre la ética de las relaciones libres y fieles entre personas del mismo sexo demuestra puntualmente que todo el argumento bíblico que se considera fundamental para la condena de la homosexualidad ya no puede considerarse como tal a la luz del desarrollo de las ciencias humanas y de los estudios bíblicos. En este sentido, la Declaración adopta y desarrolla el otro principio reconocido por el citado documento de la Pontificia Comisión Bíblica: “la Biblia no habla de inclinación erótica hacia una persona del mismo sexo, sino únicamente de actos homosexuales. Y los trata en unos pocos textos, distintos entre sí en género literario e importancia”.[5] De hecho, el mundo bíblico no podía conocer la orientación homosexual como una característica esencial de la sexualidad humana. “Si bien los autores bíblicos sabían que algunas personas participaban en actividades sexuales con personas del mismo sexo, es improbable que alguno de ellos supiera que algunas personas tenían lo que ahora se llama ‘orientación homosexual’, es decir, una atracción sexual innata, exclusiva y permanente hacia el mismo sexo”.[6] Para la ética, como para la antropología, el nivel de conocimiento sobre la identidad sexual representa un problema evidente: una evaluación ética precisa de los actos de naturaleza sexual no puede concluirse sin una comprensión adecuada de la naturaleza sexual del sujeto de los actos mismos (agitur sequitur esse). Una legislación, como la bíblica, construida en base a un conocimiento de la sexualidad propio de su época necesita ser revisada en base a los desarrollos en el conocimiento sobre la identidad sexual que tenemos hoy.
A favor de la persona humana
Existe una diferencia importante entre el desarrollo cognitivo de nuestra sexualidad y el del sistema solar o de la evolución de las especies. En el pasado, las novedades científicas podían permanecer, después de todo, como temas sin una importancia primordial para la mayoría de las personas en su vida diaria y experiencia de fe. Contrariamente, hoy la comprensión de la sexualidad interpela en primera persona a todo ser humano e involucra directamente su experiencia diaria de relaciones interpersonales, familiares, sociales y eclesiales; la vida sentimental y sobre todo la aceptación positiva de uno mismo, de la propia identidad y dignidad. Desde este punto de vista, hay mucha más urgencia por parte de la religión en abordar la cuestión de la homosexualidad que su deber de confrontar los movimientos de los planetas o la evolución de las especies. La vida digna de las personas, la madurez afectiva y psicosexual, libre de conflictos de conciencia injustificados, la correcta comprensión de los derechos y deberes relacionados con la sexualidad, no puede esperar a largo plazo una respuesta religiosa coherente con los conocimientos humanos y bíblicos actualizados.
La rigurosa investigación que ofrece la Declaración académica está lejos de ser exclusivamente una prueba de alta competencia y arte exegético y teológico sofisticado, poco accesible para los no especialistas. En realidad, detrás de la academia están las personas y la academia se coloca empáticamente de parte de las personas, sobre todo cuando representan a la minoría, esos “últimos” que son y deben ser también la preocupación primordial de la Iglesia. Cuando las personas sufren, porque se sienten discriminadas y perseguidas, rechazadas o marginadas por doctrinas, leyes y disciplinas cuyas justificaciones presentan ahora mucho más que dudas fundadas, la revisión cuidadosa y empática por parte de las autoridades eclesiales competentes es un deber religioso y cristiano.
Un don y una tarea para la Iglesia
La Declaración académica sobre la ética de las relaciones libres y fieles entre personas del mismo sexo es un don y una tarea para la Iglesia que desea el papa Francisco. Los exégetas y teólogos, conscientes de su deber científico y cristiano, se dirigen a esa “Iglesia en salida [que] sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo”[7] y quiere ayudar a madurar “el juicio de la Iglesia”, que “necesita crecer en su interpretación de la Palabra revelada y en su comprensión de la verdad”,[8] porque “la doctrina cristiana no es un sistema cerrado incapaz de generar preguntas, dudas, interrogantes, sino que está viva”.[9]
Al presentar a la Iglesia el progreso de las ciencias humanas y bíblicas, los firmantes realizan el acto de honestidad intelectual y confianza en la Iglesia descrita con entusiasmo profético por el papa Francisco:
La Iglesia no pretende detener el admirable progreso de las ciencias. Al contrario, se alegra e incluso disfruta reconociendo el enorme potencial que Dios ha dado a la mente humana. Cuando el desarrollo de las ciencias, manteniéndose con rigor académico en el campo de su objeto específico, vuelve evidente una determinada conclusión que la razón no puede negar, la fe no la contradice.[10]
El mismo papa anticipa una respuesta eclesial positiva a las peticiones competentes:
La escucha debe ser el primer paso, pero debe hacerse con la mente y el corazón abiertos, sin prejuicios. (…) Si tengo que escuchar, tengo que aceptar la realidad tal como es, para ver cuál debe ser mi respuesta (…) sin preconceptos o posiciones preestablecidas, pre-decisiones dogmáticas. (…) Escuchar es dejarse tocar por la realidad.[11]
Esta investigación académica se ocupa de la realidad más íntima de la persona humana, y “la realidad es superior a la idea”[12]:
La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma. (…) La idea —las elaboraciones conceptuales— está en función de la captación, la comprensión y la conducción de la realidad.[13]
Hoy la preciosa “idea” viva, que para los creyentes es la doctrina de la Iglesia, encuentra ante sí el desafío antropológico de la sexualidad. El papa Francisco lo capta con plena conciencia:
La comprensión del hombre cambia con el tiempo y su conciencia de sí mismo se hace más profunda. Pensemos en cuando la esclavitud era cosa admitida y cuando la pena de muerte se aceptaba sin problemas. Por tanto, se crece en comprensión de la verdad. (…) Por lo demás, en cada época el hombre intenta comprenderse y expresarse mejor a sí mismo. Y por tanto el hombre, con el tiempo, cambia su modo de percibirse. (…) En su pensamiento sobre el hombre la Iglesia debería tender a la genialidad, no a la decadencia. (…) El pensamiento de la Iglesia debe recuperar la genialidad y entender cada vez mejor como el hombre se comprende hoy, para desarrollar y profundizar sus proprias enseñanzas.[14]
Acoger las ciencias humanas sobre la sexualidad y confrontarlas seriamente con la Palabra revelada, con la competente ayuda de exegetas, teólogos y científicos, forma parte de la esperada genialidad de la Iglesia capaz de coraje y profecía evangélica. Sólo una identidad espiritual tan fuerte nos permite comprender de nuevo lo que podría parecer incluso imposible de ver de una manera nueva, como en el pasado parecía inimaginable poder conciliar los descubrimientos del católico Copérnico y el anglicano Darwin con la verdad de su fe y la nuestra.
La confrontación de la verdad revelada, de la que la comunidad de creyentes es guardiana, con las ciencias humanas y exegéticas en el campo de la sexualidad, sólidamente presentada por la Declaración académica, permitirá consolidar y mejorar la conceptualización actual de la fe cristiana y su visión del ser humano creado por y para el amor de Dios. La comprensión científica actual de las orientaciones sexuales innatas nos ayuda a comprender cuál es el verdadero punto de partida y la esencia misma de la antropología religiosa: la persona creada a imagen de Dios, que es el pura relacionalidad del amor. La Biblia no fija la cuestión científica de cómo está estructurada la sexualidad, sino que nos enseña el punto de partida y el propósito último al que debe servir la sexualidad humana: el amor. En su momento, el creyente Galileo Galilei defendió la idea de que la Biblia nos enseña cómo se va al cielo y no cómo va el cielo. La primera es la tarea propia de la religión, la segunda pertenece a la competencia de las ciencias. Hoy estamos llamados a seguir el mismo principio con respecto al universo de la sexualidad humana: la Biblia nos enseña cómo se realiza la propia sexualidad en el amor y no cómo la sexualidad ha sido formada en su naturaleza diferenciada. El primero es la preciosa tarea de la religión, en el segundo resulta indispensable la ayuda de las ciencias humanas.
Krzysztof Charamsa
Teologo y filosofo
Barcelona, España
Notas al prefacio
[1] Juan Pablo II, Homilía de la jornada del perdón del Año Santo 2000, 12 de marzo de 2000, accesible en http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/it/homilies/2000/documents/hf_jp-ii_hom_20000312_pardon.html.
[2] Juan Pablo II, Mensaje a los miembros de la Academia Pontificia de Ciencias, 22 de octubre de 1996, n. 4, http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/messages/pont_messages/1996/documents/hf_jp-ii_mes_19961022_evoluzione.html.
[3] Comisión Pontificia Bíblica, Che cosa è l’uomo? Un itinerario di antropologia biblica [¿Qué es el hombre? Un itinerario de antropología bíblica] (Vatican City: Libreria Editrice Vaticana, 2019), nn. 186-188, pp. 162-65, todas las traducciones del italiano son mías.
[4] Catecismo de la Iglesia Católica (Madrid: Editores del Catecismo, 1992), n. 2357.
[5] Che cosa è l’uomo?, n. 185, p. 161.
[6] Interim Research Report, n. 5.1.
[7] “Exhortación apostólica Evangelii gaudium sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual” [Evangelii gaudium], 24 de noviembre de 2013, n. 24, http://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html.
[8] Evangelii gaudium, n. 40.
[9] Papa Francisco, “Discurso en la V Congreso de la Iglesia Italiana”, 10 de noviembre de 2015, cpv. 14, http://www.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2015/november/documents/papa-francesco_20151110_firenze-convegno-chiesa-italiana.html.
[10] Evangelii gaudium, n. 243.
[11] Papa Francisco, “Discurso a los redactores y colaboradores de la revista ‘Aggiornamenti sociali’”, 6 de diciembre de 2019, cpvv. 3.4.3, http://www.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2019/december/documents/papa-francesco_20191206_rivista.html.
[12] Evangelii gaudium, n. 231.
[13] Ibid. nn. 231-232.
[14] Antonio Spadaro, “Entrevista al Papa Francisco,” 19 de agosto de 2013, cpvv. 96-99: “Cómo se entiende el hombre a sí mismo”, http://www.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2013/september/documents/papa-francesco_20130921_intervista-spadaro.html.
Introducción
“La enseñanza moral católica [sobre la homosexualidad] estará intelectualmente marginada en la medida en que evite comprometerse con las experiencias de las personas y las ciencias humanas que reflexionan sobre estas.
Además, el diálogo con los conocimientos teológicos exegéticos y morales de los últimos decenios debe ser tal que no impida de raíz el progreso en el aprendizaje y el conocimiento.”
En las últimas décadas se ha producido un notable aumento de la aceptación social de las personas LGBT. Este cambio «es la razón por la cual la cuestión moral de la homosexualidad ya no versa sobre su aceptación, sino sobre la oposición de la Iglesia [católica], sobre la homofobia de la Iglesia [católica]».[15] La actual enseñanza papal condena firmemente los actos homosexuales por ser siempre «intrínsecamente desordenados» (Persona Humana §8). Esa enseñanza se ha visto reafirmada en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) -documento oficial utilizado para informar a todos los católicos sobre los principios fundamentales de su fe- y se reproduce a través de la red mundial de parroquias, escuelas, universidades católicas, etc. Dada la gran cantidad de miembros de la Iglesia católica, su alcance es vastísimo, al igual que el daño que inflige a las personas LGBT de todo el mundo. Las personas LGBT siguen siendo, hasta el día de hoy, blanco de una discriminación que regularmente deriva en agresiones verbales y físicas, discriminación en el empleo, despidos y muertes.
La actual y más completa exposición oficial de esos argumentos se remonta a 1986.[16] La condena de los actos homosexuales se basa en dos argumentos principales: que la Biblia los prohíbe y que son biológicamente estériles y, por lo tanto, incapaces de cumplir con la «procreación», considerada como una «finalidad» necesaria de todos y cada uno de los actos de relación sexual. De todo ello la enseñanza papal concluye que la «orientación homosexual» es «objetivamente desordenada» (CIC §2358); que los «actos homosexuales» son «intrínsecamente desordenados» (CIC §2357); y que las «uniones homosexuales» son dañinas para todos los involucrados.
Esas trascendentales afirmaciones simplemente se aseveran sin apenas intentar justificarlas sobre la base de pruebas pertinentes, a pesar de que esas mismas enseñanzas papales afirman explícita y repetidamente que son accesibles a la razón humana y están de acuerdo con las ciencias naturales.
Ahora estamos, desde el momento en que fueron formuladas, en una mejor posición para evaluar esas afirmaciones papales. Las ciencias de la biología, la psicología, la sociología y la genética han hecho importantes progresos en la comprensión de las causas, propósitos y consecuencias de la orientación sexual. La legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en muchos países -incluso en aquellos en los que los católicos tienen una influencia significativa en la configuración de los asuntos públicos- también ofrece pruebas para evaluar las suposiciones papales sobre las consecuencias sociológicas que tendrían las relaciones entre personas del mismo sexo.
Lo mismo puede decirse de los estudios bíblicos sobre lo que la Biblia afirma con respecto a los significados y propósitos de la sexualidad humana en general, y el comportamiento homosexual en particular. A este respecto, cabe destacar que los argumentos bíblicos que apoyan la condena de las relaciones entre personas del mismo sexo son compartidos por otras de las principales Iglesias cristianas, donde a menudo juegan un papel crucial. Por ejemplo, fue precisamente la Biblia la razón por la que, en 2013, el “Grupo de Trabajo de la Cámara de Obispos sobre la Sexualidad Humana” establecido por la Iglesia de Inglaterra no pudo alcanzar un acuerdo unánime en lo que atañe a las relaciones entre personas del mismo sexo en lo que es hasta el día de hoy uno de los informes de investigación más completos sobre la sexualidad humana y el matrimonio oficialmente encargado por cualquier Iglesia cristiana.[17] Uno de sus ocho miembros, un obispo, se negó a respaldar las conclusiones del informe principalmente recurriendo a una serie de motivos bíblicos que expuso en una declaración disidente adjunta al informe.[18] Y la Biblia parece ser una vez más el principal factor de división en el informe Living in Love and Faith (Vivir en el amor y la fe), recientemente publicado por la Cámara de Obispos del Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra.[19]
Para muchos líderes cristianos, cualquier revisión sistemática de esos textos bíblicos equivaldría a poner en duda la supuestamente clara e inequívoca condena bíblica de los actos homosexuales. De este modo, la Biblia sigue siendo uno de los principales obstáculos para la reforma, no solo dentro del catolicismo, sino para muchas otras denominaciones cristianas.
Sin embargo, solo cinco breves pasajes en toda la Biblia se han identificado como potencialmente referidos al comportamiento consensuado entre personas del mismo sexo, los llamados textos «paliza» o «machacones»: dos versículos paralelos del libro del Levítico, y tres del Nuevo Testamento, específicamente de las cartas del apóstol Pablo. Todos ellos han sido citados una y otra vez en los documentos oficiales de la iglesia como justificación bíblica para prohibir las relaciones homosexuales.
La influencia de dichos textos se extiende a la cultura popular. En 2000, El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing), una popular serie de televisión sobre la política estadounidense, sintió la necesidad de incluir un corto pero poderoso discurso de un ficticio Presidente de los Estados Unidos para criticar la interpretación de Levítico 18,22 con que se ataca a los homosexuales.[20] Dicho discurso -basado a su vez en un correo electrónico reenviado que se había vuelto viral- se ha convertido en un popular meme de Internet que aún se comparte en la web 20 años después de su primera emisión en televisión.
Años después, en febrero de 2016, Manny Pacquiao – entonces miembro del parlamento de Filipinas y estrella del boxeo – protagonizó una fuerte polémica al publicar en su cuenta de Instagram una cita de Levítico 20,13, así como de Levítico 18,22 y 1 Corintios 6,9, con las que pedía la pena capital para castigar la homosexualidad. El incidente recibió una amplia cobertura mundial: “El post de Pacquiao estuvo en línea durante unas dos horas y obtuvo más de 18.000 likes antes de ser borrado”, informaba el diario Los Angeles Times.[21] Pacquiao subió más tarde otro breve post a Instagram en el que, mientras se disculpaba por la ofensa causada, se ratificaba: «Estoy en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo por lo que dice la Biblia».[22] Pero este no fue ni mucho menos un caso aislado. En abril de 2019 la estrella de la selección australiana de rugby Israel Folau escribió en su cuenta de Instagram, seguida por más de 360.000 personas, que los «homosexuales» serían condenados al «infierno» a menos que se «arrepintieran».[23] Folau respondió ante la reacción suscitada insistiendo en que se atenía a «lo que dice la Biblia».[24] Finalmente fue despedido y el Australian Christian Lobby recaudó 2 millones de dólares australianos en un plazo de 48 horas para ayudar a financiar la defensa jurídica de Folau en el juicio que se celebraría a continuación.[25]
Dadas las diversas pero muy reales consecuencias que tales interpretaciones bíblicas pueden tener en las personas LGBT de todo el mundo, es cada vez más urgente ponerlas a prueba. La investigación bíblica ha arrojado recientemente hallazgos pioneros en ese sentido, cuyo potencial revolucionario no puede exagerarse, y que subvierten la interpretación tradicional de los cinco textos «paliza» hasta el punto de que por fin es posible aseverar que los dos versículos clave del Levítico -y, más en general, toda la Biblia hebrea- no prohíben, y mucho menos condenan, las relaciones libres y fieles entre personas del mismo sexo. Y esto también puede asegurarse con un grado similar de fiabilidad de los tres pasajes del apóstol Pablo.[26]
También hay que señalar que gran parte de esa crucial investigación se ha publicado solo en los dos últimos años -de hecho, el análisis más completo hasta ahora de los dos versículos del Levítico no se publicó hasta marzo de 2020 – y por lo tanto todavía se conoce únicamente en los círculos académicos. Aún no ha sido recogida por los líderes de la Iglesia, los documentos oficiales de la Iglesia o los medios de comunicación.[27]
Desde agosto de 2018, el Wijngaards Institute for Catholic Research -un grupo de reflexión sin ánimo de lucro con sede en el Reino Unido – ha coordinado un grupo interdisciplinario de veinte académicos para examinar las principales objeciones cristianas a las relaciones entre personas del mismo sexo. Entre ellas, se ha prestado especial atención al magisterio papal actual, y dentro de él a los argumentos bíblicos específicamente, por las razones que se acaban de exponer.
Las conclusiones se recogen en un informe de investigación en el que se basa la presente declaración académica.[28] Dicha declaración incluye un conciso «Resumen de conclusiones», seguido de una serie de «Recomendaciones». Ambas secciones han sido acordadas y aprobadas por todos los miembros del grupo de trabajo editor del informe, que figuran como firmantes al final de las «Recomendaciones».
Una tercera y última sección lleva el título de «Evaluación de los argumentos oficiales del Papa contra las relaciones homosexuales». En ella se ofrece una explicación más detallada del «Resumen de Conclusiones», que tiene por objeto abordar la actual posición papal sobre esa cuestión. Al igual que el informe, también ha sido revisado por todos los firmantes.
Uno de los objetivos del informe y de la declaración académica que lo acompaña es ayudar a acelerar la difusión de las conclusiones de los estudios bíblicos, así como de las demás disciplinas pertinentes, atrayendo la atención de la jerarquía católica en general, y de las instituciones vaticanas pertinentes en particular. Del mismo modo, esperamos que otras Iglesias cristianas que debaten acerca de la moralidad de las relaciones entre personas del mismo sexo las encuentren de interés. Al mismo tiempo, el informe permanecerá abierto a actualizaciones en caso de que surjan nuevas evidencias.
El equipo del Instituto Wijngaards, octubre de 2020
Notas
[15] Gerard Loughlin, “Catholic Homophobia”. Theology 121, no. 3 (1 de mayo de 2018): 189.
[16] Congregación para la Doctrina de la Fe, “Homosexualitatis Problema: Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales” (1986; HP en lo sucesivo): http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19861001_homosexual-persons_sp.html. Algunos documentos menores publicados desde entonces no amplían sustancialmente las razones proporcionadas en ese documento para una evaluación moral negativa de toda relación homosexual como intrínsecamente inmoral: “Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales” (Congregación para la Doctrina de la Fe, 23 de julio de 1992; “Consideraciones de 1992” en lo sucesivo: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19920724_homosexual-persons_sp.html); “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales” (Congregación para la Doctrina de la Fe, 3 de junio de 2003; “Consideraciones de 2003” en lo sucesivo: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20030731_homosexual-unions_sp.html); “Sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas” (Congregación para la Educación Católica, 31 de agosto de 2005: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_20051104_istruzione_sp.html); y en el Catecismo de la Iglesia Católica (1992, CIC). HP también hacía mención a un documento anterior sobre ética sexual: “Persona Humana: Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual” (Congregación para la Doctrina de la Fe, 1975; en adelante PH), https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19751229_persona-humana_sp.html.
[17] Casa de los obispos de la Iglesia de Inglaterra, Report of the House of Bishops Working Group on Human Sexuality (Londres: Church House Publishing, 2013).
[18] Keith Sinclair, “Scripture and Same Sex Relationships”, en Report of the House of Bishops Working Group on Human Sexuality, ed. House of Bishops of the Church of England (Londres: Church House Publishing, 2013), 158–72.
[19] Casa de los Obispos del Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra, Living in Love and Faith. Christian Teaching and Learning about Identity, Sexuality, Relationships and Marriage (Londres: Church House Publishing, 2020: https://www.churchofengland.org/sites/default/files/2020-11/LLF%20Web%20Version%20Full%20Final.pdf). Centro de Medios de Comunicación Religiosos, “Living in Love and Faith” (12 de febrero de 2020, https://religionmediacentre.org.uk/factsheets/living-in-love-and-faith/): «La interpretación de los textos bíblicos está en el centro de la disputa, pues, por un lado, los tradicionalistas toman al pie de la letra un texto que llama a los actos homosexuales una ‘abominación’, y por otro están quienes consideran que se trata de un código escrito en un momento particular de la historia, mientras que la enseñanza cristiana impulsa el amor, la tolerancia y la comprensión». Inmediatamente después de la publicación de Living in Love and Faith, «Julian Henderson, el obispo de Blackburn y presidente del conservador Concilio Evangélico de la Iglesia de Inglaterra, dijo: “Aunque las discusiones sobre estos temas son siempre bienvenidas… en realidad se trata de la obediencia a las escrituras”» (Harriet Sherwood, “Church of England could rethink stance on LGBTQ+ issues by 2022″, The Guardian, 9 de noviembre de 2020: https://www.theguardian.com/world/2020/nov/09/church-of-england-could-rethink-stance-on-lgbtq-issues-by-2022).
[20] “Los exámenes parciales”, en El ala oeste de la Casa Blanca: Temporada 2 Completa, 2003, DVD (originalmente transmitido el 18 de octubre de 2000); extracto disponible en https://www.youtube.com/watch?v=DSXJzybEeJM.
[21] Chuck Schilken, “Manny Pacquiao Posts Bible Verse That States Gay People Should Be Killed ” (Los Angeles Times, 18 de febrero de 2016, sección de deportes: https://www.latimes.com/sports/la-sp-sn-manny-pacquiao-bible-instagram-20160218-story.html).
[22] Cindy Boren, “Manny Pacquiao Defends Stance on Gay Marriage with Bible Verse” (The Washington Post, February 18, 2016: www.washingtonpost.com/news/early-lead/wp/2016/02/18/manny-pacquiao-defends-stance-on-gay-marriage-with-bible-verse/); Guardian sport, “Manny Pacquiao Provokes Storm by Calling Gay People ‘Worse than Animals’” (The Guardian, 16 de febrero de 2016: https://www.theguardian.com/sport/2016/feb/16/manny-pacquiao-gay-people-worse-than-animals); cuenta de Instagram de Manny Pacquiao, 16 de febrero de 2016 (https://www.instagram.com/p/BB2BsT7udzM/).
[23] Tacey Rychter, “Australian Rugby Star’s Contract to Be Terminated Over Anti-Gay Comments” (New York Times, 11 de abril de 2019: https://www.nytimes.com/2019/04/11/world/australia/israel-folau-rugby-contract.html).
[24] “Israel Folau”: Australia end player’s contract over anti-gay message” (BBC Sport, 15 de abril de 2019: https://www.bbc.co.uk/sport/rugby-union/47932231).
[25] “Israel Folau: Rugby star recoups donations in sacking row “, BBC News, 25 de junio de 2019, https://www.bbc.co.uk/news/world-australia-48753566; Australian Associated Press, “Israel Folau supuestamente le dice al Lobby Cristiano Australiano que ‘sin dudarlo’ repetiría los posts anti-gay” (The Guardian, 19 de octubre de 2019, https://www.theguardian.com/sport/2019/oct/19/israel-folau-reportedly-tells-australian-christian-lobby-he-would-absolutely-repeat-anti-gay-posts).
[26] Bruce Wells, “On the Beds of a Woman: The Leviticus Texts on Same-Sex Relations Reconsidered,” in Sexuality and Law in the Torah, ed. Hilary Lipka and Bruce Wells, The Library of Hebrew Bible/Old Testament Studies (London: Bloomsbury, 2020), pp. 123-58; Brett Provance, “Romans 1:26–27 in Its Rhetorical Tradition”, in Greco-Roman and Jewish Tributaries to the New Testament. Festschrift in Honor of Gregory J. Riley, ed. Christopher S. Crawford, Claremont Studies in New Testament and Christian Origins vol. 4 (Claremont, CA: Claremont Press, 2018), pp. 83–116.
[27] Tan recientes han sido esas publicaciones, que ha sido imposible que sean consideradas por el mencionado Living in Love and Faith (Vivir en el Amor y la Fe), el informe oficial más completo de la Iglesia sobre el tema publicado en noviembre de 2020 (pero cuyas conclusiones se finalizaron en 2019 después de casi dos años de investigación, consulta y diálogo), ni tampoco por el amplio informe de diciembre de 2019 de la Pontificia Comisión Bíblica Che cosa è l’uomo? Un itinerario di antropologia biblica, publicado como libro (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2019), https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_20190930_cosa-e-luomo_it.html.
[28] Wijngaards Institute for Catholic Research, Christian Objections to Same-Sex Relationships: An Academic Assessment,, https://www.wijngaardsinstitute.com/wp-content/uploads/2020/08/christian_same_sex_relationships__interim_report.pdf.
1. Resumen de los hallazgos
1.1 Algunas personas no son heterosexuales en su orientación
La orientación sexual es el grado de atracción sexual hacia personas del sexo opuesto, del mismo sexo o de ambos sexos. Se manifiesta en patrones fisiológicos de excitación sexual a los estímulos eróticos masculinos o femeninos. A su vez, la atracción sexual motiva el comportamiento sexual, y ambos influyen en la identidad sexual. No existen pruebas que sugieran que los individuos puedan alterar conscientemente sus patrones de excitación genital para cambiar su orientación o identidad sexual.
La orientación sexual la definen en gran medida durante el embarazo una serie de factores genéticos y hormonales (más que sociales). En una minoría significativa de casos dicha orientación no es heterosexual. Como otras formas de no heterosexualidad, la homosexualidad es una «variación natural dentro del rango de la sexualidad humana».[30]
Y, puesto que la orientación sexual queda determinada en gran medida durante el embarazo por factores genéticos y hormonales, no es en consecuencia el resultado de una elección libre. Las personas no heterosexuales no son más responsables de su propia orientación sexual que las heterosexuales de la suya.
1.2. Magisterio papal
El magisterio papal actual condena la orientación sexual hacia personas del mismo sexo como «objetivamente desordenada», y los actos homosexuales por ser siempre «intrínsecamente desordenados» (Persona Humana §8; Homosexualitatis Problema §3; Catecismo de la Iglesia Católica §2358).
Este magisterio papal se apoya en dos tipos de argumentos, los cuales no están respaldados por las pruebas pertinentes.
1.3. El argumento biológico
Los actos sexuales entre personas del mismo sexo son «intrínsecamente desordenados» porque carecen de la capacidad biológica de procreación, considerada «finalidad esencial e indispensable» de todo acto sexual (Homosexualitatis Problema §3; también Persona Humana §8; Humanae Vitae §§3, 13; Catecismo de la Iglesia Católica §§2357, 2366).
Sin embargo, las ciencias naturales demuestran que la gran mayoría de los actos de coito heterosexual no tienen capacidad biológica de procrear y, por lo tanto, no pueden tener la concepción como su propia «finalidad». En esto, los «actos» no heterosexuales no son diferentes de la gran mayoría de los «actos» heterosexuales: en ambos casos, son biológicamente incapaces de procrear.
Además, el magisterio papal actual considera el coito marital heterosexual como éticamente legítimo, incluso cuando no hay posibilidad de procreación (Humanae Vitae §11). De igual manera, la teología católica y el Derecho Canónico sostienen que la capacidad biológica de procreación no es ni siquiera necesaria para el matrimonio sacramental: «La esterilidad no prohíbe ni dirime el matrimonio» (Codex Iuris Canonici §1084.3).
Los actos sexuales individuales en particular, y el matrimonio en general, incluyen fines morales diferentes de la procreación. Los actos y relaciones no heterosexuales también pueden incluir los mismos fines morales diferentes de la concepción. Por lo tanto, es incorrecto condenarlos como intrínsecamente malos por ser incapaces de procrear biológicamente o no estar «abierto[s] a la transmisión de la vida» (Humanae Vitae §11; Catecismo de la Iglesia Católica §2366).
1.4. Argumento bíblico
El magisterio papal afirma que la Biblia condena la actividad sexual entre personas del mismo sexo. Se remite a Génesis 19,1-29, Levítico 18,22 y el paralelo 20,13 en la Biblia hebrea; y a Romanos 1,26-27; 1 Corintios 6,9-10; y 1 Timoteo 1,10 en el Nuevo Testamento.
Sin embargo, esos versículos solo se refieren a tipos específicos de actividad sexual homosexual entre varones y ninguno de ellos condena las relaciones homosexuales entre varones en general (véase §3 infra para un resumen de las investigaciones recientes).
En el mundo habitado por los autores bíblicos, la actividad sexual homosexual entre varones se expresaba a través de relaciones sexuales que normalmente eran temporales (es decir, no estables), no libres e incluso explotadoras, debido a los desequilibrios de edad, estatus y poder entre quienes las mantenían. Por lo tanto, ningún pasaje bíblico que condene la actividad sexual homosexual entre varones es pertinente para evaluar moralmente las relaciones libres y fieles entre varones homosexuales.
También es significativo que en ninguna parte de la Biblia se condene explícitamente la actividad sexual homosexual entre mujeres.
Por último, en ningún lugar de la Biblia se exige que la procreación esté presente en todos y cada uno de los actos sexuales o en la vida de una pareja. La Biblia hace hincapié en que la sexualidad humana en general, y el matrimonio en particular, no son menos importantes que la compañía y la ayuda mutua (Génesis 2,18.24).
1.5. Conclusiones
No hay motivos, ni científicos ni bíblicos, que sustenten el magisterio papal actual de que todos y cada uno de los actos sexuales tienen un significado y una finalidad procreativa, y que, en consecuencia, los actos entre personas del mismo sexo son «intrínsecamente desordenados» porque carecen de significado y finalidad procreativa.
Los criterios para evaluar moralmente las relaciones y los actos homosexuales deben ser los mismos que los utilizados para evaluar moralmente las relaciones y los actos heterosexuales.
Las relaciones homosexuales pueden ser tan vivificantes y bendecidas como las heterosexuales. Pueden cumplir uno o más de los significados de la sexualidad humana diferentes de la procreación, incluido el placer, el amor, el consuelo, la celebración, la amistad y la compañía.
2. Recomendaciones
2.1. Proceso oficial de consulta
En vista de las perjudiciales consecuencias que tiene el magisterio católico sobre las personas con orientación sexual no heterosexual, del alcance mundial de las entidades católicas, y de que el tema ya ha sido ampliamente investigado, recomendamos que con carácter urgente las autoridades competentes de la Iglesia católica abran un proceso de consulta para conocer la opinión de teólogos cristianos y expertos en otras disciplinas pertinentes sobre la ética de las relaciones entre personas del mismo sexo.
Al margen del proceso de consulta que se adopte, las opiniones recogidas deben ser independientes, representativas de la opinión de la mayoría de las correspondientes comunidades académicas, así como hacerse públicas.
En caso de falta de unanimidad, los nombres y los argumentos de quienes están en desacuerdo con la opinión mayoritaria también deberían hacerse públicos.
El presente informe puede considerarse como el primer paso hacia ese proceso de consulta.
2.2. Documento magisterial oficial
En caso de que la evidencia y los argumentos expuestos en el presente informe sean aceptados en el proceso de consulta, debería revocarse la condena absoluta de las relaciones no heterosexuales libres, fieles y estables, y establecerse los criterios para su evaluación moral, acompañamiento pastoral y celebración litúrgica mediante un documento magisterial oficial.
2.3. Conferencias episcopales
Independientemente de dicho documento magisterial oficial, las Conferencias episcopales nacionales deberían disponer que las entidades católicas cesen inmediatamente cualquier práctica laboral que discrimine a las personas no heterosexuales.
2.4. Eliminación de las prácticas discriminatorias
La aceptación de Humanae Vitae y Homosexualitatis Problema como seña de la ortodoxia debe ser eliminada de todos los procedimientos de selección, incluyendo el de los obispos, los candidatos al sacerdocio, y todo el personal de las entidades católicas.
2.5. Restitución
Cuando sea posible, debe repararse el daño producido en la carrera de académicos católicos que hayan sido censurados por hablar en defensa de la moralidad de las relaciones homosexuales libres, fieles y estables.
3. Valoración de los argumentos oficiales del Papa contra las relaciones entre personas del mismo sexo
En esta sección se ofrece una explicación más detallada del «Resumen de conclusiones», cuyo objetivo es abordar la actual posición papal sobre la cuestión objeto de investigación. Al igual que el informe, también ha sido revisado por todos los autores participantes y los firmantes originales.
3.1. El argumento de la «Ley Natural»: las relaciones entre personas del mismo sexo son inmorales porque son infértiles [RR §2]
El magisterio papal sostiene que las relaciones entre personas del mismo sexo son incapaces de procrear biológicamente, lo que se considera una finalidad «natural» y esencial de todo acto sexual. «La actividad homosexual no expresa una unión complementaria, capaz de transmitir la vida…» (Homosexualitatis Problema §7), por lo que «las uniones homosexuales […] no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana» (Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales §7).
Esto se basa en la creencia de que las «leyes [biológicas] del proceso generador» (Humanae Vitae §13, vid. §10) muestran que todos y cada uno de los actos de las relaciones sexuales tienen en la procreación su «finalidad» y «significado» naturales (Humanae Vitae §§3, 12). De esta creencia se infiere el requisito moral de que las parejas que mantienen relaciones sexuales deben estar siempre abiertas a la procreación.
Este argumento contiene varios errores que se detallan a continuación.
3.2. Errores contenidos en el argumento de la «Ley Natural»
3.2.1. Ningún acto de relación sexual tiene una «capacidad» biológica independiente para la procreación, por lo que no puede decirse que siempre tengan la concepción como finalidad [RR §4.1].
La relación causal entre la inseminación y, por otra parte, la fertilización, la implantación y, en última instancia, la procreación, no es necesaria, sino estadística. Si no fuera así, cada acto de inseminación daría lugar a una concepción.
Por consiguiente, la «capacidad» biológica procreativa de un determinado acto de coito heterosexual es relativa, es decir, depende del cumplimiento estadístico de múltiples condiciones. Ningún acto de coito heterosexual tiene una «capacidad» biológica procreativa independiente, por lo que no puede decirse que la procreación sea siempre su «finalidad».
En la práctica, esto significa que la gran mayoría de los actos de coito heterosexual no tienen ni capacidad biológica ni finalidad de procreación y, en ese sentido, son idénticos a los actos sexuales no heterosexuales.
3.2.2. El argumento papal contradice el punto de vista bíblico sobre los múltiples fines de la sexualidad humana [RR §4.6].
La Biblia hebrea afirma que la finalidad de la sexualidad humana comprende la compañía, la ayuda mutua (Génesis 2,18-24) y el placer físico (Cantar de los Cantares 5,1; Proverbios 5,18-19).
Es significativo que la procreación no esté incluida en el pasaje fundacional de Génesis 2,18-24. En Génesis 1,28, donde sí se menciona, se describe más bien como una bendición. De la misma manera, en ninguna parte del Nuevo Testamento la capacidad o intención de procrear es un requisito esencial para el matrimonio en general o para todos y cada uno de los actos sexuales en particular.
Por lo tanto, el axioma papal de que la «apertura a la procreación» es un requisito esencial de todo acto sexual no se ajusta a la enseñanza bíblica.
En resumen, la Biblia respalda los fines morales de la actividad sexual diferentes de la procreación. La actividad sexual entre personas del mismo sexo puede cumplir esos fines morales de la sexualidad humana diferentes de la procreación.
3.2.3. Otras disciplinas científicas confirman que la sexualidad humana tiene importantes propósitos diferentes de la procreación [RR §§4.3-4.4].
El hecho de que la sexualidad humana incluya fines independientes de la procreación y que, por el contrario, tenga por objeto reforzar la unión de la pareja se confirma en la biología evolutiva de la reproducción humana, la psicología y la sociología, entre otras disciplinas.
3.2.4. Contradicción con la corriente principal de la teología católica, el Derecho Canónico y el propio magisterio papal, que no consideran la infertilidad como un obstáculo para el matrimonio [RR §4.5].
De acuerdo con la evidencia bíblica, tanto la teología católica dominante como el derecho canónico sostienen que la capacidad de procreación biológica no es necesaria para un matrimonio sacramental: «La esterilidad no prohíbe ni dirime el matrimonio» (Codex Iuris Canonici §1084.3).
De manera similar, en 1951 el Papa Pío XII sostuvo que las parejas heterosexuales fértiles (casadas) podían ser eximidas del deber de procrear, incluso durante toda la duración del matrimonio, si concurrían razones serias de índole «médica, eugenésica, económica y social».[31]
En 1968, Pablo VI repitió esa posición y añadió que los «actos [de los esposos] no cesan de ser legítimos si, por causas independientes de la voluntad de los cónyuges, se prevén infecundos» (Humanae Vitae §11).
En un documento de 2016 que resume las conclusiones del Sínodo Internacional de Obispos, el Papa Francisco también condenó la presentación del matrimonio «de tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua, quedó opacado por un acento casi excluyente en el deber de la procreación» (Amoris Laetitia §36).
Observó además que la «procreación» y la «maternidad»[32] no son una realidad «exclusivamente biológica» (Amoris Laetitia §178), y «no son las únicas maneras de vivir la fecundidad del amor»: dicha fecundidad puede expresarse también a través de la adopción, o simplemente contribuyendo a la sociedad (Amoris Laetitia §181). Tanto las relaciones no heterosexuales como las heterosexuales son capaces de ese tipo de fecundidad.
3.2.5. Suposiciones infundadas sobre las consecuencias perjudiciales de las uniones de homosexuales en las parejas, los niños y la sociedad.
La enseñanza papal también sostiene que las uniones entre personas del mismo sexo son «perjudiciales» para las parejas mismas y para «el recto desarrollo de la sociedad humana» en general, y suponen someter «de hecho a violencias de distintos órdenes» el «desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones» (Consideraciones sobre las propuestas para dar reconocimiento legal a las uniones entre personas homosexuales §§7-8). Tales argumentos no están respaldados por las pruebas psicológicas y sociológicas actualmente disponibles.
3.2.6. Conclusión
Lo que sabemos gracias a las ciencias humanas sobre las múltiples dimensiones y significados de la sexualidad humana contradice la radical y absoluta condena del Vaticano a todos los actos sexuales homosexuales.[33] El hecho de que las relaciones entre personas del mismo sexo «no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana» (Consideraciones sobre las propuestas para dar reconocimiento legal a las uniones entre personas homosexuales §7) no las hace intrínsecamente inmorales. Tanto las relaciones entre personas del mismo sexo como las heterosexuales son capaces de ser fructíferas en un sentido amplio: para las parejas, sus hijos -si procrean, adoptan o acogen- y para la sociedad en general.
3.3. Los errores contenidos en la interpretación del Vaticano de los pasajes bíblicos sobre el comportamiento homosexual
3.3.1. El segundo argumento papal para prohibir la actividad sexual entre personas del mismo sexo es que supuestamente estas están condenadas en unos cuantos pasajes bíblicos; estos son: Génesis 19,1-29, Levítico 18,22 y paralelo 20,13; 1 Corintios 6,9-10; 1 Timoteo 1,10; y Romanos 1,26-27.
3.3.2. Homosexualidad femenina. Todos esos versículos se refieren exclusivamente al comportamiento homosexual entre varones: en ninguna parte de la Biblia se prohíbe o condena explícitamente el comportamiento homosexual femenino. Especialmente significativa es su ausencia en el código de pureza sexual que enumera los comportamientos sexuales ilegales tanto de hombres como de mujeres (Levítico 18,1-30). En el Nuevo Testamento, Romanos 1,26 menciona las «relaciones antinaturales» de las mujeres, sin más especificaciones. Como se indica más adelante (§3.7), se trata de una probable referencia a las mujeres antediluvianas que tuvieron relaciones con seres angelicales (Génesis 6,1-4).
3.3.3. Ningún pasaje bíblico que se refiera al comportamiento homosexual es pertinente para evaluar moralmente las relaciones libres y fieles entre personas del mismo sexo. En el mundo habitado por los autores bíblicos, el comportamiento homosexual masculino se expresaba normalmente a través de relaciones sexuales que eran temporales (es decir, no estables), no libres e incluso explotadoras, debido a los desequilibrios de edad, estatus y poder entre quienes las mantenían. Por lo tanto, ningún pasaje bíblico que condene la actividad homosexual entre varones es pertinente para evaluar moralmente las relaciones homosexuales libres y fieles entre hombres [RR §5.1].
3.3.4. Génesis 19,1-29. Interpretar ese suceso como una condena de los actos homosexuales entre hombres va en contra del texto bíblico. Ese pasaje no describe la actividad sexual consensuada, sino el intento de violación en grupo por los hombres de Sodoma de los huéspedes angelicales que visitan a Lot – una «cosa malvada» agravada por su incumplimiento del deber de hospitalidad (versículos 7-8). Ese hecho en particular tampoco fue lo que selló el destino de Sodoma: para cuando ocurrió, Dios ya había decidido destruir Sodoma y Gomorra basándose en que todos sus habitantes -mujeres y hombres- habían sido culpables de un «pecado grave» indefinido; a pesar de las súplicas de Abraham implorando misericordia, Dios no pudo encontrar ni siquiera diez personas justas entre ellos (Génesis 18,16-33). Esto se confirma en otra parte de la Biblia hebrea, donde la referencia a la destrucción de Sodoma se interpreta como un castigo por la arrogancia y una actitud indiferente hacia los pobres y los necesitados (Ezequiel 16,48-50).
3.3.5. Levítico 18,22 y paralelo 20,13. La interpretación tradicional de condena a toda actividad homosexual masculina se basa en una mala traducción que ya no es sostenible. Más bien, la prohibición se limita a un tipo específico de relación homosexual entre varones.
Es probable que se trate de relaciones con varones casados (condenados por adulterio) o solteros pero bajo la tutela sexual de una mujer judía (condenada por incesto).
Independientemente de su objeto exacto, el hecho de que la prohibición se refiriera a un tipo específico de relación homosexual masculina sugiere que las relaciones homosexuales entre hombres que quedan fuera de la categoría prohibida se consideraban permisibles [RR §5.3].
3.3.6. 1 Corintios 6,9-10; y 1 Timoteo 1,10. Estos pasajes son parte de dos «listas de vicios» que detallan la clase de pecadores que no entrarán en el cielo.
Ambos pasajes incluyen el extraño término griego arsenokoitai (lit. «varones-cama»); en 1 Corintios 6,9 este viene inmediatamente precedido por el término malakoi (lit. «blandos» o «afeminados»).
La palabra arsenokoitai es un término muy poco frecuente, pero investigaciones recientes sugieren que probablemente se refiere al miembro activo de la pareja en las relaciones sexuales entre varones homosexuales.
El significado literario debe entenderse dentro de su contexto cultural. En el mundo grecorromano de la época de Pablo, los hombres socialmente dominantes, generalmente casados, tenían relaciones sexuales regularmente con sus esclavos o prostitutas, tanto con niños como con hombres, y normalmente tomaban el papel activo. Sus subordinados tenían poca o ninguna opción. Dado este contexto, la condena de Pablo a los «varones-cama» probablemente se refería al papel y la responsabilidad de esos hombres socialmente dominantes en las relaciones sexuales homosexuales explotadoras, y a menudo adúlteras, entre hombres.
Esto se apoya en el marco retórico de ambas listas de vicios. En 1 Corintios, 6 el propósito de la lista es ilustrar el argumento más amplio de Pablo: que ser cristiano requiere actuar con justicia (1 Corintios 6,7-8). Solo se puede considerar que los «varones-cama» actúan injustamente si se hace referencia al tipo de actividades homosexuales masculinas más comunes en el mundo grecorromano de los tiempos de Pablo, que eran explotadoras y abusivas [RR §5.4].
En 1 Timoteo 1,10 el autor bíblico menciona a los «fornicarios, varones-cama, traficantes de esclavos…». Se ha observado desde hace tiempo que la estructura de la lista de vicios más amplia de los vv. 9-11 parece reflejar el Decálogo. Si la referencia al Decálogo es intencional, sugiere que el autor de 1 Timoteo consideraba que los «varones-cama» (junto con los «fornicarios») eran representantes de los adúlteros, es decir, de los que actuaban contra el séptimo mandamiento. Por lo tanto, los «varones-cama» a los que se refiere son probablemente los miembros activos de la pareja en las relaciones homosexuales entre varones que normalmente habían contraído matrimonio heterosexual pero que, debido a su posición social dominante, podían tener y tuvieron relaciones sexuales con esclavos o prostitutas de forma regular. Esto se ve respaldado por el hecho de que el término que sigue inmediatamente a «varones-cama» es «comerciantes de esclavos», quienes estuvieron notoriamente involucrados en el comercio sexual [RR §5.5].
En cambio, la palabra griega malakoi, mejor traducida como «afeminados», se utilizaba ampliamente y tenía una amplia gama de significados que denotaban personas con rasgos de carácter considerados femeninos. Podía utilizarse para aludir a las personas que tenían «poca voluntad» o «falta de autocontrol». En el ámbito sexual, la palabra podía referirse a un «mujeriego», así como a un pático, es decir, el miembro pasivo de la pareja en las relaciones homosexuales entre varones. La traducción moderna de 1 Corintios 6,9 a menudo opta por este último significado, lo que lo convertiría en la contraparte de los «varones-cama». Esa elección interpretativa, sin embargo, es imposible de establecer con certeza frente a posibles alternativas. Si es correcta, sin embargo, podría referirse a aquellos varones, normalmente más jóvenes y de un estatus socialmente más bajo como los esclavos, que venderían favores sexuales a cambio de dinero, patrocinio u otros beneficios sociales.
Independientemente de su traducción exacta, la condena de Pablo tanto de los «varones-cama» como de los «afeminados» no implica una condena de las relaciones homosexuales libres, fieles y estables.
3.3.7. Romanos 1,26-27. Estos versículos son generalmente considerados como la más clara condena del comportamiento homosexual en el Nuevo Testamento. Forman parte de una sección más amplia, Romanos 1,18-2,11, en la que Pablo elabora el argumento en apoyo de su principio de que todos han pecado, tanto los gentiles como los judíos. Investigaciones recientes sugieren que los versículos 26-27 probablemente se refieren a un entonces conocido topos retóricos apocalípticos de «juicios paralelos». Consistía en exponer dos ejemplos de la historia sagrada judía de la caída humana y los juicios divinos.
- El versículo 26 es probablemente una referencia no a la homosexualidad femenina, sino a las mujeres que se acostaron con seres angelicales antes del Diluvio (una tradición literaria inspirada en Génesis 6,1-4).
- El versículo 27 es probablemente una referencia al comportamiento homosexual específico de los hombres de la antigua Sodoma (una tradición literaria inspirada en el Génesis 18,16-19,29).
Interpretar Romanos 1,27 como una condena universal de las relaciones homosexuales masculinas libres, fieles y estables es leer en el texto algo que no dice. Tal interpretación también estaría en desacuerdo con la tolerancia implícita del comportamiento homosexual consensuado en la falta de tal condena en cualquier otra parte de la Biblia [RR §§5.6-5.7].
3.3.8. Es imposible determinar con absoluta certeza si Pablo y el autor de 1 Timoteo se referían a relaciones consensuadas o de explotación en 1 Corintios 6,9-10 y 1 Timoteo 1,9-10 respectivamente. Estas últimas eran, con mucho, las más extendidas, por lo que lo más probable es que sean objeto de la condena del autor bíblico. Asimismo, la evidencia intertextual sugiere que Romanos 1,26-27 es casi con certeza una referencia a un motivo de juicio dual de la retórica apocalíptica en relación con las mujeres antediluvianas y los hombres de Sodoma.
En los tres casos, la interpretación papal según la cual Pablo ofrece una condena normativa del comportamiento homosexual consensuado no abusivo es mucho más improbable y, en todo caso, igualmente imposible de establecer con absoluta certeza.
Esa incertidumbre exegética afecta necesariamente a cualquier inferencia ética o teológica que pueda extraerse de esos textos. Si no hay certeza de a qué tipo de actos homosexuales masculinos se refería Pablo, ya sean consensuados o abusivos, es igualmente imposible extraer normas éticas de ellos: «Las doctrinas teológicas y las normas éticas no pueden basarse en suposiciones exegéticas» [RR §5.8].
3.3.9. Conclusión. La Biblia no contiene ninguna prohibición o condena de las relaciones homosexuales libres, fieles y estables.
Autores contribuyentes y signatarios originales
Todos los autores que han contribuido a la Declaración Académica, así como participado en la redacción y revisión por pares del informe adjunto, la han respaldado estrictamente a título personal. No representan el punto de vista de sus empleadores.
Dr. Luca Badini Confalonieri Director de Investigación, Instituto Wijngaards de Investigación Católica (Reino Unido).
Dra. Sharon A Bong Profesora asociada en Estudios de Género y Religión de la Universidad de Monash (Selangor, Malasia).
Dr. Michael Brinkschröder Académico independiente de ciencias del Nuevo Testamento y sociólogo.
Dr. Aloysius Lopez Cartagenas Antiguo Rector del Seminario de San Carlos y profesor de Ética Teológica y Enseñanza Social Católica, Escuela de Teología, Cebu City (Filipinas); actualmente es un académico independiente.
Dra. Margaret A. Farley, Profesora emérita «Gilbert L. Stark» de Ética Cristiana, Escuela de Divinidad de la Universidad de Yale (EE.UU.).
Dra. Jeannine Gramick Hermana de Loretto, Cofundadora de New Ways Ministry, Mount Rainier (Maryland, EE.UU).
Dr. Hille Haker Cátedra de Ética «Richard McCormick Endowed», Loyola University (Chicago, EE.UU).
Dra. Karin Heller Profesora de Teología, Universidad Whitworth (Westminster, Spokane WA, EE.UU).
Dr. Michael Lawler Profesor emérito «Amelia y Emil Graff» de Teología Católica, Universidad de Creighton, Omaha (Nebraska, EE.UU.)
Dra. Kathryn Lilla Cox Investigadora visitante asociada, Departamento de Teología y Estudios Religiosos, Universidad de San Diego (EE.UU.).
Dr. Gerard Loughlin Profesor de Teología, Universidad de Durham (Reino Unido).
Dr. Aaron Milavec Vicepresidente emérito, Catherine of Siena Virtual College (Cincinnati, EE-UU.).
Dr. Stanisław Obirek Profesor de Humanidades, Universidad de Varsovia (Polonia).
Dr. Markus Patenge Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Católica Alemana (Alemania).
Dra. Irina Pollard Profesora asociada de Ciencias Biológicas de la Universidad Macquarie, Sydney (Australia).
Dr. Todd Salzman Profesor «Amelia y Emil Graff» de Teología Católica, Universidad de Creighton (Omaha, Nebraska, EE.UU.).
Dr. Mark S. Smith Profesor de Literatura y exégesis del Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Princeton y profesor emérito de estudios bíblicos y del antiguo Oriente Próximo en la Universidad de Nueva York (EE.UU.).
Dr. David Stronck Profesor emérito del Departamento de Formación de Profesores de la Universidad Estatal de California (EE.UU.).
Dra. Cristina Traina Jefa de Estudios Religiosos, Universidad de Northwestern (Evanston, Illinois, EE.UU.).
Dr. John Wijngaards Profesor emérito de Sagrada Escritura, Instituto Misionero de Londres (Reino Unido).
Co-firmantes
Dr. Michael Amaladoss SJ, Director emérito del Vidyajyoti College of Theology, Delhi; fundador y director del Institute of Dialogue, Chennai, India.
Dr. Antonio Autiero, Profesor emérito de Teología Moral, Universidad de Münster (Alemania).
Ignace Berten, Teólogo.
Dra. Jennifer G Bird Profesora Asistente Adjunta, Universidad de Portland (EE.UU.)
Dra. Mary C. Boys Profesora de Teología Práctica “Skinner & McAlpin”, Seminario Teológico de la Unión en la ciudad de Nueva York (EE.UU.).
Thomas Bremer, PhD Profesor de Teología Ecuménica, Facultad de Teología Catolica, Universidad de Münster (Alemania).
Dra. Lisa Sowle Cahill Profesora «J. Donald Monan, S.J.» de Teología en el Boston College (EE.UU.).
Dr. Krzysztof Charamsa Teólogo, ex oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe y ex secretario adjunto de la Comisión Teológica Internacional.
Dr. Brian Doyle Profesor de Teología y Estudios Religiosos, Universidad de Marymount (Arlington, Virginia, EE.UU.).
Dra. Heather Eaton Profesora de Estudios de Conflictos, Universidad de Saint Paul (Ottawa, Canadá).
Dr. Martin Ebner Profesor emérito de Exégesis del Nuevo Testamento, Departamento de Teología Católica, Universidad de Bonn (Alemania).
Dr. Brian P. Flanagan Profesor asociado de Teología de la Universidad de Marymount (Arlington, Virginia, EE.UU.).
Dr. John F. Haught Profesor Distinguido de Investigación , Departamento de Teología, Universidad de Georgetown (Washington DC, EE.UU.).
Dr. Thomas Hieke Profesor de Antiguo Testamento, Facultad Católica de Teología, Universidad de Mainz (Alemania).
Dr. John Inglis Profesor de Filosofía adscrito al Departamento de Estudios Religiosos, Universidad de Dayton (Dayton, Ohio, EE.UU.).
Dr. Jan Jans Profesor asociado emérito de Ética de la Universidad de Tilburg (Países Bajos).
Dra. Claudia Janssen Profesora de Nuevo Testamento y Estudios Teológicos de Género, Kirchliche Hochschule Wuppertal/Bethel (Alemania).
Dra. Jennifer W Knust Profesora de Estudios Religiosos, Trinity College of Arts & Science, Duke University (Durham, EE.UU.).
Dr. Gerhard Kruip Profesor de Antropología Cristiana y Ética Social, Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia.
Dr. Paul Lakeland Profesor «Aloysius P. Kelley, S.J.» de Estudios Católicos, Universidad de Fairfield (EE.UU.).
Liza B Lamis Doctora de Ministerio, Secretaria Ejecutiva de International Fellowship of the Least Coin.
Dr. Bernhard Lang Profesor emérito de Estudios Bíblicos, Universidad de Paderborn (Alemania).
Dr. Arche L. Ligo Profesor de Catequética, Instituto de Formación y Estudios Religiosos (Quezon City, Filipinas).
Dra. Astrid Lobo Gajiwala Microbiología, Medicina y Teología; Jefe de la Tissue Bank, Tata Memorial Hospital, Mumbai, India.
Dr. John Mansford Prior Profesor titular de teología intercultural, Instituto de Filosofía Ledalero (Maumere, Flores, NTT, Indonesia).
Dr. Moisés Mayordomo Profesor de Nuevo Testamento, Facultad de Teología, Universidad de Basilea (Suiza).
Dr. Marcus Mescher Profesor asociado de Ética Cristiana, Departamento de Teología, Universidad Xavier (Cincinnati, Ohio, EE.UU.).
Dr. Norbert Mette Profesor emérito de Teologia Pratica, Universidad de Dortmund (Alemania).
Dr. Jesús Peláez del Rosal Profesor emérito de Filología Griega, Universidad de Córdoba (España).
Dr. Richard Penaskovic Profesor emérito de Estudios Religiosos en la Universidad de Auburn (Auburn, Alabama, EE.UU.).
Dra. Susan K Roll Profesora asociada emérita, Facultad de Teología, Universidad de San Pablo (Ottawa, Canadá).
Dra. Susan A Ross Profesora emérita de Teología, Universidad de Loyola (Chicago, EE.UU.).
Dra. Virginia Ryan Profesora numeraria en Ética Católica, College of the Holy Cross (Worcester, Massachusetts, EE.UU.).
Dra. Susanne Scholz Profesora de Antiguo Testamento, Escuela de Teología Perkins, Universidad Metodista del Sur (Dallas, Texas, EE.UU.).
Dra. Elisabeth Schüssler Fiorenza Profesora «Krister Stendahl», Harvard Divinity School, Cambridge (Massachusetts, EE.UU.).
Dr. Vincent M. Smiles Profesor de teología, College of St. Benedict & St. John’s University (Minnesota, EE.UU.).
Dra. Johanna Stiebert Profesora de la Biblia hebrea, University of Leeds (Reino Unido).
David Tabb Stewart, PhD Profesor de Estudio de la Religión, California State University, Long Beach, (EE.UU.).
Dr. J. Milburn Thompson Profesor emérito de Teología, Universidad Bellarmine, (Louisville, Kentucky, EE.UU.).
Dr. Terrence W. Tilley Profesor emérito de Teología, Universidad Fordham, (EE.UU.).
Dra. Claudete Beise Ulrich Profesora de Teología Pública y Estudio de la Religión, Faculdade Unida de Vitória (Brasil).
Dr. Jürgen Werbick Profesor emérito de Teología Fundamental, Facultad Católica de Teología, Universidad de Münster (Alemania).
Dr. Wolbert Werner Profesor emérito de Teología Católica, Universidad de Salzburgo (Alemania).
Dr. Aloys Wijngaards Jr. Investigator de Teología, Ética y Economía, Amsterdam, Los Países Bajos.
Dra. Kelly M. Wilson Professora adjunta de Teología, University of St. Thomas (Minneapolis MN, EE.UU).
La lista se actualizará a medida que nuevos firmantes suscriban la declaración.
Notas
[29] Los números de párrafo en cursiva entre corchetes se refieren a la sección pertinente del Informe de Investigación, que proporciona la evidencia que respalda la declaración; por ejemplo, [RR §2].
[30] World Psychiatry 15, no. 3 (2016): 299–300.Asociación Médica Mundial, “Declaración sobre las Variaciones Naturales de la Sexualidad Humana”, octubre de 2013; véase también Dinesh Bhugra y otros, “WPA Position Statement on Gender Identity and Same-Sex Orientation, Attraction and Behaviours”. World Psychiatry 15, no. 3 (2016): 299–300.
[31] Pío XII, “Discorso di Sua Santità Pio PP. XII alle partecipanti al congresso della Unione Cattolica Italiana Ostetriche” (29 de octubre de 1951).
[32] Lo que Amoris Laetitia afirma allí puede aplicarse a la «paternidad» en general, es decir, tanto a la paternidad como a la maternidad.
[33] El documento de trabajo de enero de 2020 “Leben in gelingenden Beziehungen” (“Vivir en relaciones exitosas”) del Camino Sinodal de la Iglesia Católica Alemana concluyó que “Los postulados normativos de la actual moralidad sexual católica contradicen el conocimiento de las ciencias humanas sobre las múltiples dimensiones del significado de la sexualidad humana”. Señaló además que “Las relaciones en las que se viven valores como el amor, la amistad, la fiabilidad, la fidelidad y la dedicación mutua merecen reconocimiento desde el punto de vista moral”. Ambas conclusiones están en línea con la investigación resumida en esta declaración. El documento original en alemán puede consultarse aquí https://www.synodalerweg.de/fileadmin/Synodalerweg/Dokumente_Reden_Beitraege/SW-Vorlage-Forum-IV.pdf.
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